La vida es como el tetris,
al final las piezas nunca encajan.
El Baúl de los Recuerdos
<Enero 2010
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
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Los Archivos de Papelera
Nuestras lágrimas en la lluvia se perdieron aquí.


La Mascota Papelera


Esta es Deinococcus Radiodurans, nuestra simpática mascota. En caso de una guerra termonuclear total ella sería la única superviviente, y sería su triste cometido repoblar el planeta. Dejale algún mensaje de amor y cariño.


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Él empezó negociando con los Pawnee, y su amigo tuvo una vez una flecha tres años clavada en la espalda, hasta que se la quitaron sin anestesia. Sin embargo, hacia 1843, juntos, y sin ellos saberlo, faltaría más, hicieron algo que ayudó a configurar el actual mapa de su joven país. ¿Qué fue lo que hicieron, y a qué favoreció?
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    > Cromos ha llegado <

    Y ha llegado para quedarse.

    Google ha lanzado su última arma para dominar el mundo, Google Chrome OS. Todavía es beta, nadie la tiene, pero su mensaje es claro: "esto es lo que viene, estáis avisados".

    Por fin veremos el advenimiento de la nube. Por fin podremos usar terminales tontos sin preocuparnos de actualizaciones de software o de hardware. ¿Llegarán por fin los pantallones teles/ordenadores-tontos con Google Chrome OS?, ¿el todo en uno soñado? ¿El Elegido?

    Hoy Papelera está de enhorabuena pues ha logrado resucitar un poco y unirse a la celebración mundial. Los Visitantes están aquí, y vienen en paz.

    Ala, para que lo veáis:

    http://chrome.blogspot.com/2009/11/announcing-chromium-os-open-source.html

    Y para los escépticos, ahí van algunas pruebas de que esto va en serio:

    En el año 2000 sólo había un par de marcas de bebidas de soja en España, y Herr Spock las compraba diciendo "esto es el futuro". Hoy en día todo lleva soja, y Herr Spock ha dejado de consumirla.

    En el año 2006 nadie había oído hablar de los gatos chinos de la suerte que saludan moviendo eternamente su manita, y Herr Spock consiguió uno de importación desde Escocia diciendo "esto es el futuro". Hoy están por todas partes, y Herr Spock sólo le pone la pila al suyo durante los Torneos Wii.

    Ahora le toca a Google Chrome OS.

    2009-11-20, 10:58 | Número de nano-comentarios: 4 | Comenta aquí

    > Prusia sigue viva, ¡¡no!! (historias de mi oído interno, parte 4) <

    Bien, ¿por dónde nos habíamos quedado? Ah, sí, que durante esos diez preciosos días de verano en el hospital me pusieron hasta el culo de cortisona. No paraban, cada día un poco más, hasta que me dejaron la piel como la de un bebe, ¡y es que la cortisona es una maravilla para el cutis! Al llegar al hospital alucinógeno de Aquisgrán estaba acojonadísimo porque me había olvidado el champú anti caspa. En un par de días, según mis estimaciones, el hospital estaría lleno de nieve. Pero esto nunca ocurrió. Los médicos se dieron cuenta y decidieron ponerme de cortisona hasta el culo para evitar la tragedia. Ni caspa, ni piel seca, ni culito irritado por el papel de lija higiénico.

    Pero por ahí no es por donde iba la historia. La cosa es que salí del hospital, con un papelito recomendándome un tratamiento durante dos meses con cierto medicamento, pentoxifilina.

    El primer problema fue que con el papelito del hospital no podía conseguir la medicina en las farmacias. En España hubiera bastado: tendrías que haberlas pagado de mi bolsillo, pero me las habrían vendido al menos. En Alemania no: hay mucho más control en las farmacias y están orgullosos de ello. Tenía que ir primero al médico a que me la recetaran. No hubo problema. La primera caja (unos 15 días) conseguida.

    El segundo problema llegó con la segunda caja. La otorrino iba a estar de vacaciones cuando se me acabará la caja, así que me pasé por la consulta un poco antes para que me la recetaran (ya les vale, podrían haberme recetado para dos meses y más fácil), y entonces me dijeron que no, que para la segunda receta debía ir uno o dos días antes de que se me acabase la caja. De lo contrario tendrían problemas con el seguro. Y como ellos estaban de vacaciones, tendría que pedir la receta a un médico general al que le tendría que explicar mi problema y tratamiento. ¿Mandelocualo? ¿Por una caja de unos quince euros?

    En fin, que el sistema prusiano seguía vivo en la sanidad alemana. Es imposible conseguir una medicina con receta sin ella, y los médicos te van a poner pegas si eres de seguro obligatorio para darte la receta. Por otra parte no sabía si un médico cualquiera que no me conocía de nada me recetaría o no. Tras esto, y otras cosas que ya contaré, estoy seguro que los alemanes son "rule-based entities". Así que, por si las moscas, había que subvertir, o al menos sortear, el sistema médico alemán de sometimiento y disciplina. No sé, con todo lo que había pasado, la prolijalidad del sistema alemán era la gota que colmaba el vaso de mi paciencia. Era obvio lo que había que hacer: pedir por adelantado las medicinas a España (y que me las mandase mi familia por correo) para no quedarme sin la pentoxifilina en caso de que el médico general me las negase.

    Por suerte todo fue bien, conseguí ración triple. Una caja de España, y el médico general, que sí parecía tener algo más de sentido común con el tema de la prescripción de medicamentos, me recetó una caja mayor que duraría un mes. Por supuesto todo ello previo pago de los diez euros por consulta necesarios si tienes el seguro obligatorio (en vez de privado, de igual manera que hay que pagar también unas tasas en caso de hospitalización, por ejemplo, debido a que los médicos se están quejando mucho de que los pacientes de seguro obligatorio no son rentables, pero en fin, ¿cuándo ha funcionado económicamente con holgura un sistema médico?).

    La cosa, claro está, todavía podía complicarse más. Un mes después de salir del hospital me hicieron una revisión en Aachen, y como hubo una cierta mejoría con mi oído, me recomendaron seguir con el tratamiento por tres meses en vez de dos. Le pasé las pruebas a mi otorrino en la aldea del arce, y me dijo que no, que de más tratamiento nada de nada porque probablemente ya no iba a obtener ningún resultado. Obviamente comprendía su punto de vista: no existe evidencia estadística firme de que la pentoxifilina ayude contra la perdida de oído súbita, claro que el punto de vista del médico de Aachen también era muy razonable: if it works, don't touch it! En fin, como las pastillicas no me van a hacer ningún mal, mejor tomarlas por si acaso. Bueno, en realidad no sé si este era su punto de vista, tal vez creyese realmente que eran útiles. Ni idea, por que aquí nadie me ha explicado nada en condiciones.

    En cualquier caso, dada la falta de confianza que me despertó mi otorrino tras lo de los problemas con el seguro, o no ofrecerme la más mínima solución para el acúfeno salvo acostumbrarme (no sé, al menos podía haberme preguntado cómo lo llebaba, me gusta notar algo de empatía cuando voy al médico), pues preferí hacer caso al de Aachen. Sólo me faltaba una caja más para completar el tratamiento: a pedirla a España, y todo solucionado.

    Mientras, gracias a las posibilidades de autodiagnóstico mediante youtube, he descubierto que estoy empezando a recuperar algunos agudos, no mucho, pero algo. Como es de esperar, determinar la causa de mi mejoría es simplemente imposible.

    2009-09-24, 16:47 | Número de nano-comentarios: 2 | Comenta aquí

    > Ya falta menos, frikis, digo enfermos <



    En fin, después de que en el último workshop al que fui un doctorando llevara una camiseta de rock, paper, scissors, lizard, spock, empiezo a pensar que esta serie es un peligro para las nuevas generaciones. Estuve por hacerle un comentario del tipo: "ey, veo que no te preocupa en absoluto tu futuro en la física". Deberían poner un aviso de sólo recomendado para Ph.D.'s o algo así al comenzar la serie.

    2009-09-13, 11:53 | Número de nano-comentarios: 1 | Comenta aquí

    > There is no god <



    Se han superado. Lo mehó: "It's probably some random mutation in the watermelon genetics. Oh, no, wait! Not that!"

    2009-08-29, 22:07 | Número de nano-comentarios: 1 | Comenta aquí

    > Linksdeutschland und Rechtsdeutschland <

    No hay nada como la visión fresca y libre de prejuicios que los inmigrantes tenemos de otros países. Sin embargo, durante mi primer año en Alemania sólo conocía mi propia opinión de este divertido país, ya que los chinos, con los que más me comunico, parecen no tener opinión, y los rusos parecen seguir viviendo en mitad de la segunda guerra mundial (y simplemente odian Alemania). Así que cual fue mi sorpresa cuando me encontré los vídeos de Rewboss, un inglés que vive en Alemania, y cuya forma de entender este país me ha marcado. Un auténtico crack el tío. Y para muestra esta magnífica historia reciente de Alemania:



    O el increíble "Cómo casarse en Alemania"



    (Un amigo alemán que se casó con una amiga española me ha dicho que sí, que realmente es así... de hecho fue más complicado, tuve que acompañarlo a la embajada española para firmar que no había ningún impedimento por el que pudieran casarse.)

    2009-08-22, 13:32 | Número de nano-comentarios: 1 | Comenta aquí

    > Pero, ¿cuáles son mis tendencias políticas? <

    Zoológico de mi corazón, siempre confuso y rastrero, ¿cuál es mi manera de resolver los problemas del mundo? ¿soy en secreto un comunista o quizás un neoliberal?

    Para responder estás preguntas, y de paso divertirme (por el momento sólo lo primero), me decidí a hacerme una cuenta en un juego on-line de política ficción, nation states, y creé mi propio país, hecho a la medida de mis tendencias políticas, Gonorrhesia.

    La cosa es sencilla, una o dos veces al día tienes que decidir como resolver un problema de tu recién inventado país, y hay varias opciones. Unas son más conservadoras, otras más liberales, quizás no haya ninguna de tu gusto, o no puedas resistir picar en la que te parezca más extravagante. Según como respondas, tu país va evolucionando, y también su clasificación política. En el caso de Gonorrhesia, el sistema político siempre ha basculado entre "inoffensive centrist democracy" y "left leaning college state", lo cuál me da una idea de por donde ando yo.

    Entre las cosas que han sido fáciles de decidir estaban eliminar el copyright, crear un sistema de salud público, aprobar el matrimonio gay, obligar a las organizaciones religiosas a pagar impuestos como todos los demás, normalizar las relaciones de pareja alternativas, como el sadomaso, o dejar que cada cuál decida si quiere seguir las normas culturales de Gonorrhesia o las de su país de origen según les venga en gana (lo de integración por cojones va en contra de la libertad individual, que es uno de los ejes en los que se basa Gonorrhesia).

    Últimamente, sin embargo, me encuentro en un atolladero. Los impuestos ya son muy altos, así que evito crear nuevos servicios públicos, y el sector privado no termina de despegar, pero la última medida para revitalizarlo, privatizar las playas, me parece exagerado, aunque me lo estoy pensando. También hay algo sobre política lingüística, pero no encuentro la opción adecuada para mí: o exijo el unilingüismo o transformo el país en una esquizofrenia lingüística al estilo de Bélgica. No está mi opción favorita: que cada cuál hable lo que le de la regalada gana.

    Así que tras esta falta de soluciones satisfactorias estoy por retransformar mi país en algo distinto, quizás reinstaurando la inquisición. Me sorprendió mucho que me llegase una propuesta para crearla llamada "Nobody expects the Gonorrhesia inquisition!", que me encantó dado que el motto de mi país es "Nobody expects the gonorrhesian inquisition!". ¿Hora de cambiar mi estilo de gobierno?

    2009-08-18, 10:54 | Número de nano-comentarios: 1 | Comenta aquí

    > I'm a strong guy <

    Look, I'm a strong guy, and don't know much about electroweak processes.

    2009-08-17, 10:29 | Número de nano-comentarios: 1 | Comenta aquí

    > Erase una vez un hospital de colorines (historias de mi oído interno, parte 3) <

    "Sind Sie sicher, dass dieses Gebäude da das Krankenhaus ist?" es lo único que podía preguntarle al taxista al llegar al hospital. Y no es para menos, si no mirad en la wikipedia. Sí, yo me quedé con la misma cara.

    Tras encontrar la sección de otorrino (HNO en alemán, literalmente GNO, Garganta-Nariz-Oreja), me hicieron rápidamente las pruebas, empezaron a quejarse de cómo que no había ido inmediatamente, les tuve que contar dónde y cuándo ocurrió, etc, e inmediatamente me pasaron a una pequeña habitación en donde me dijeron que me operaban al día siguiente. Rápidamente me explicaron los posibles riesgos (principalmente parálisis de una mitad de la cara, por suerte una incidencia poco probable), así como que la operación no conllevaba ninguna seguridad de recuperación. ¡Guay!, pensé.

    Así que nada, me llevaron a una de las camas de hospital para ingresarme, y allí lo flipé con la habilidad manual de los médicos alemanes. La cosa era poner una guía. Lo que no entiendo es porque no lo hacían algún enfermero, para qué tenía que hacerlo el médico. Tras seis intentos pinchándome, no acertó ni una vez con mis venas, y mira que le dije dónde estaba la marca de la guía que me pusieron en España. Pero ni caso. Al final me la pusieron en la muñeca. Y si te ocurre el día antes de que te vayan a operar, da muy mal rollo.

    Mientras tanto aquella tarde fue una completa pesadilla. Llamadas de móvil avisando a la familia, que si nervios, que si no hay que preocuparse que aquí te ingresan en el hospital por cualquier tontería (es cierto, me ingresaron una vez por una gripe), etc.

    Y todo para nada. Al día siguiente el audiograma mejoró, y la operación se retrasó un día. El siguiente, también mejoró, y se retrasó. Al otro, no mejoró, tuvieron una conversación sobre que habría que operar esa misma tarde, delante mía, y que mejor lo decidían el lunes, día en que el oído volvió a mejorar, y por lo tanto finalmente no operaron. Ese día me explicaron que considerase ponerme aparato en el oído izquierdo una vez que se estabilizase. Y más días, y más, y más, hasta pasar diez días ingresado.

    Lo de los diez días tiene una explicación: no era recomendable alargar el tratamiento con cortisona más tiempo. Para colmo, me ponían la cortisona a las cinco de la mañana. Era lo único que tenían que hacer conmigo, poner cortisona. El problema es que por el horario en el que lo hacían era imposible considerar la opción de irme a casa y visitar una vez al día el hospital para mi dosis de cortisona. Pero claro, me había llevado poca ropa, lo suficiente para aguantar tres o cuatro días. Por suerte un compañero postdoc, mi única visita durante esos días, me trajo algo más de ropa de mi propia casa y algunos libros. Menos mal.

    En fin, diez días en los que me debatí entre la vida y la muerte el estéreo y el mono, y en el que el resultado final fue un oído hi-fi y otro low-fi.

    2009-08-05, 13:29 | Número de nano-comentarios: 3 | Comenta aquí

    > Homeopathic A & E <



    La cerveza homeopática, lo mehó. No comment.

    2009-07-29, 10:51 | Número de nano-comentarios: 0 | Comenta aquí

    > Últimos días de vacaciones y accidentada vuelta a Alemania (historias de mi oído interno, parte 2) <

    Empecemos por algunas diferencias entre la asistencia médica en España y Alemania. En España en general los medios son algo peores, pero los médicos parecen hacerte caso y tratarte como un ser humano. En Alemania tienen maquinitas para hacerte pruebas a cascoporro, pero el médico lo único que te dice es lo que tienes que hacer, y tú obedeces. No le parece que sea su problema explicarte por qué ese tratamiento, ni qué creen que tienes, ni nada.

    El día siguiente me encontraba algo mejor, lo que significa que podía estar de pié y no terminar vomitando a los pocos minutos. Eso sí, necesitaba de cierta ayuda para poder caminar, que Greibach me ofreció. En principio la consulta otorrinolaringológica en el hospital fue divertida, pero no me hicieron audiometría y confiaron en mi impresión subjetiva de que empezaba a escuchar. Lo cierto es que aún sin las maquinitas necesarias para hacer la audiometría, una simple prueba casera hubiera servido para comprobar que no oía prácticamente nada. Sólo se necesita el reproductor de mp3 y los cascos: tras ponerlo al máximo, lo único que podía escuchar era el martilleo producido por el ritmo de la música. Pero claro, con tanto jaleo eso lo hice al volver a casa.

    También pude comprobar lo increíblemente confuso que es oír por un único oído. Basta un poco de ruido de fondo para que no se pueda escuchar una conversación. En la calle estaba completamente desorientado: no sabía de donde venían los coches, y aparte se añadía la mencionada incapacidad de distinguir cada sonido claramente lo que agravaba la sensación de no saber dónde estaba.

    El segundo día tras el ataque la cosa empezó a ir mejor. Ya podía andar, aunque inseguro, y ahora sí comenzaba a escuchar algo. Pero claro, las vacaciones ya pasadas por agua. Y claro, me di cuenta de lo tremendamente ruidosa que es España, lo que se traducía en mi estado en mucha desorientación.

    Y finalmente, cuatro días después del ataque, a montarme en el avión y volver. Eso sí, prestando mucha atención por el camino, por la desorientación. Y cuando ya por la noche llegué a casa noté algo nuevo: un ligero pitido en el oído izquierdo. Luego, según fui recuperando oído, el pitido aumentó.

    Al día siguiente por la mañana fui al otorrino, le expliqué que ocurrió, y me hizo la audiometría. Un rato después vino preocupado a hablar conmigo: había perdido mucho oído, la recuperación tras cinco días había sido muy pequeña, y era necesario que hoy mismo fuera al Klinikum Aachen para que me ingresaran y me tratasen con medicación intravenosa. En fin, volví a casa, metí un par de mudas en la mochila, y partí para Aachen.

    2009-07-27, 14:18 | Número de nano-comentarios: 4 | Comenta aquí


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